RINCÓN LITERARIO.

LITERATUR TXOKOA.

 

RECUERDOS DE UN TIEMPO EN BLANCO Y NEGRO

       Pasará la noche y mis días

 y las  estrellas se irán.

                Pasarán los momentos dichosos

mis momentos ,

         mis soledades se irán,

              y esos dulces momentos 

         también me dejarán.

                    Pero tu  esencia y mi yo se quedarán

esperando otra vez mas,

  la misma noche

      en otras estrellas,

      mirando a lo lejos

el mar,

              su profundidad

 

OTRAS POESÍAS

SI NO TE VUELVO A VER

YO HE VISTO

CERCA Y LEJOS

AQUELLA MAÑANA

ALFARERO

SIEMPRE

ULTIMO PUERTO

ESPERANZA DE ATARDECER

ELEGÍA

SOBRE UNA MESA

ESPERANDO A LA NOCHE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                     SI NO TE VUELVO A VER

Aunque no te volviera a ver,

mi recuerdo en tu bondad

inundándome de paz, me bastaría sin más;

               compañera fugaz,

               imagen cósmica

               isla firme  en mi tempestad oscura y tenebrosa.

Sales como el sol cada mañana

otra vez más mi soledad completas,

me inundas,

imagen cósmica y persona

                generosa  y feliz otra vez más.

Eres esa gota que escurre 

en la copa vacía de mi soledad.

Eres esa lágrima transparente y dorada

que se derrama hacia el mar,

eres espejo de mil estrellas

y de mi verdad

 

                            YO HE VISTO

Otra vez mueren las hojas

y he visto tu bello rostro en mis paseos silenciosos,

entre el murmullo sordo y lejano del pasado.

Pasado cargado de recuerdos y deseos.

Te he sentido cerca del caos

que es mi vida,

alumbrar la esperanza,

consiguiendo olvidar mi orgullo,

ensanchando tu belleza

con mis ríos cargados de soledad sonora,

                                     de sublimes pasiones desatadas.

Otra vez es otoño en mi corazón

y las hojas tapizan el asfalto

de un triste amarillo

ese asfalto que anoche pisamos.

ahora el viento del olvido

ha intentado borrar nuestras huellas,

aniquilar nuestro vagar descalzos

en busca de tantas risas,

                de tantas promesas.

Pero, mañana otra vez 

otra nueva brisa volverá a dejarlas aparecer de nuevo,

será la brisa de la mañana,

será como siempre la brisa del amor eterno.

 

 

                                  CERCA Y LEJOS

Tan cerca está la mañana

con sus campas encharcadas

del rocío del verano

como yo de tu mirada.

Testigo serán los campos

y los pinos de mi infancia

y la fuente de agua fría,

donde nuestras almas nadaron.

Yo te daré mi silencio

Yo te daré mis palabras

tú me darás el camino

hasta las cimas soñadas.

Qué cerca está la mañana,

qué cerca tu despertar,

qué cerca tu compañía.

 

 

AQUELLA MAÑANA

Era una mañana igual que todas

las que recuerda la memoria de un niño.

Era una mañana de verano

transparente y cálida,

en casa olía a café y pan tostado,

a sábanas calientes y amor dorado,

pero en la calle había un olor

de pólvora y tragedia

de traiciones y de muerte.

Fue una de esas mañanas

cuando se llevaron a mi padre.

No recuerdo quién vino en su busca.

¡Era yo tan pequeño!

Aunque creo que me dijo:

me lo llevo prestado,

¡Hay tantos niños que no tienen padre!

 

 

ALFARERO

Despierta mi silencio

escritor de mi palabra inquieta y atormentada,

escultor de esa mirada transparente y alejada.

Despierta con tus llamadas

almuédano sonoro y altivo mi esperanza.

Consuélame con tus cantos,

Haz enmudecer mi llanto

amargo y eterno aloe.

Despiértame en la mañana

y moldea  con tus manos de alfarero

en el torno de mis días,

la arcilla desnuda y cálida,

el doliente barro.

 

 

 

SIEMPRE.

Hace ya muchos años que no te veo

y estás muy lejos en el tiempo,

pero te siento tan cerca

como siempre,

abrazado a los sentimientos que nos unen.

Nos encontramos en medio

de nuestra amada juventud,

devorando aquellos días luminosos,

llenos de risas dulces,

y de inocentes deseos.

Hace ya mucho tiempo que

nuestros caminos se han separado,

pero aún recuerdo

cuando se cruzaban nuestras miradas,

y nuestras sonrisas nos aislaban del mundo.

Tengo suerte por todo esto,

porque en los momentos difíciles

sigues siendo , la isla solitaria

a la que me escapo,

para poder soñar,

para poder oír el rumor del viento

en el mar

y el eco lejano de tus palabras sonar

al acercar una caracola a mis oídos

y llorar,

llorar tu ausencia al despertar.

¡Bendito amor imposible!

Me acompañarás siempre.

 

 

 

ULTIMO PUERTO

Navegando voy

en el mar de la ignorancia,

de olas tempestuosas,

ansiosas de llegar a su playa;

de olas eternas

sin rocas que abrazar,

donde su afán a fundirse con el cielo

se convierte en espejismo

apasionado,

que hace danzar las estrellas

en la noche de los tiempos.

Nave intrépida,

yo te pido que me lleves

a ese puerto ya olvidado,

a mi último puerto.

 

 

 

ESPERANZA DE ATARDECER.

Es la hora en que el sol se va

y otra vez la ternura de tu ausencia

inunda todo mi cuerpo,

vencido y atormentado.

Cuando llega este momento

tu recuerdo se apodera de mi

y así me siento un hombre nuevo,

pero también un hombre solo.

Amargamente solo

                                y esclavo de un profundo vacío

que tú aún llenas

de dulce melancolía.

Cuando llegan las primeras sombras

y las hogueras incendian mis deseos,

grito en silencio a lo desconocido

para que los resplandores me guíen

hacia la tierra que amas,

a la casa donde vives.

¿Dónde está ese lugar tan escondido,

                                      tan soñado?

¿Cómo encontrar tu rastro?

¿Cuándo será que mi barca

      arribe a ese puerto deseado?

A tanta pregunta, tanto silencio.

Pero estoy seguro que en la inmensa noche

          nos encontraremos,

          nos abrazaremos.

Tenemos que vivir

¡Tanta vida antes de morir!

 

 

 

ELEGÍA

Han pasado muchos años desde

aquella tarde dolorosamente fría

de un reluciente mes de mayo.

Tu cuerpo se había convertido

en un montón de huesos maltratados

por el azar fatal del destino.

Tu mirada dulce y azabache

se había hundido en unos pómulos

que anunciaban un adiós definitivo.

Yo, asustado te miraba con ternura,

te gritaba  en silencio y angustiado,

la desazón que vivía al sentirme desolado.

Después de tato tiempo no he olvidado,

tu último abrazo,

ni tu leve aliento entrecortado

rodeando mi cuerpo y la infinita amargura

que como tú,

nunca me abandonará.

Después de tan largos años,

huelo a la tierra húmeda

de tu última primavera,

que cubrió con su sombra tu existencia

pero mi corazón te recuerda dulcemente

y mis ojos aún siguen regando

las rosas,

que tú estás alimentando.

 

 

 

 

SOBRE MI MESA.

Cuando esta tarde cubierta de grisura,

y sentado en la mesa de mi cuarto,

levanto la mirada,

queriendo poner una venda a mi melancolía,

me siento observado por los ojos

blancos y entornados de la sibila

en la Capilla Sixtina,

por la sonrisa encarnada del Dalai Lama,

y por mi tío Nikolaos que hace tiempo

nos dejo un vacío insoportable.

Cuando esta tarde, mi sentimiento espera,

melodías de paz y de esperanza,

y mi alma atormentada escucha

el " Media vita in morte sumus"

a los monjes de Silos,

va acercándose el crepúsculo amarillento,

la desnuda noche con su insoportable ausencia.

 

 

 

ESPERANDO A LA NOCHE

Otra noche más,

su oscuridad esconde todas mis cavilaciones,

cuando tomo de un rincón 

de una vieja estantería,

el último libro que me regalaste;

en él están impresos con cálidas palabras

los eternos sentimientos,

todos los caminos sinuosos

cubiertos de fría escarcha.

Es la hora del reposo,

la batalla perdida de otro día ha terminado

y como un soldado derrotado

me he tendido en el campo de los sueños,

dulce bálsamo y regalo generoso.

Mis ojos ya cerrados,

han contemplado el techo de mi habitación,

perforado con estrellas de purpurina,

como las bóvedas de aquellas iglesias

abarrotadas de iconos luminosos,

como aquel cielo bellísimo y distante

de mis amadas madrugadas,

en aquella isla donde no hacía falta

esperar a la noche para poder soñar